LOS VINCULOS DE APEGO EN NIÑOS
INSTITUCIONALIZADOS
En 1958, Bowlby plantea una hipótesis que difiere por completo de la anterior. Postula que el vínculo que une al niño con su madre es producto de una serie de sistemas de conducta, cuya consecuencia previsible es aproximarse a la madre. Mas tarde, en 1968, Bowlby define la conducta de apego como cualquier forma de comportamiento que hace que una persona alcance o conserve proximidad con respecto a otro individuo diferenciado y preferido. Como resultado de la interacción del bebé con el ambiente y, en especial con la principal figura de ese ambiente, es decir la madre, se crean determinados sistemas de conducta, que son activados en la conducta de apego. Generalmente el apego tiene lugar en los primeros 8 a 36 meses de edad. En resumen sostiene que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de su madre o cuidadores.
En el caso de los niños institucionalizados para fomentar las relaciones de apego es fundamental procurar la estabilidad del educador con los niños, tener una interacción natural y ofrecer seguridad. Controlar y recibir la misma atención buscándose el apego de transición facilitando así la adaptación a un nuevo vinculo en caso de adopción, regreso con su familia. Para favorecer el establecimiento de vínculos de apego se requiere la implicación de la familia en diferentes actividades, visitas, paseos con el niño. Cuando las estancias de los niños en los centros son mas prolongadas existe el riesgo de que el apego sea inseguro los niños evitan el contacto visual con los cuidadores son mas rígidos, tienen problemas de conducta y adaptación. Por esto se debe garantizar la estabilidad y la calidad de la figura de apego, en este caso los cuidadores. Los niños con más problemas de nacimiento como malformaciones, síndrome de abstinencia, etc. presentan mas dificultades para establecer vínculos de apego por esto se necesita más cuidado y sensibilidad . Para el desarrollo del niño son muy importantes los primeros vínculos de apego deben ser de calidad que da seguridad, estabilidad próxima a una figura aunque no este presente, a alguien que nos respalde, un desarrollo sano. Un apego inseguro como en familias con problemas o divorciadas pueden aparecer problemas. Aunque tener una o mas figuras de apego puede ser beneficioso para el niño ayudándole adaptarse mejor a diversas situaciones. Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. De allí que las experiencias de vinculación conducen a un apego y capacidades de apego saludables cuando ocurren en los primeros años.
La relación más importante en la vida de un niño es el apego a su madre o cuidador primario, esto es así, ya que esta primera relación determina el “molde” biológico y emocional para todas sus relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables. En la actualidad está tomando importancia la relación o vínculo de apego del niño con el padre, figura ésta de gran importancia para el normal desarrollo evolutivo de todo ser.
En conclusión, se observa la importancia del desarrollo de un apego seguro para el buen desenvolvimiento durante la vida de cada una de las personas. El papel de las figuras de apego, la conciencia del cuidado y responsabilidad que recae sobre cada una de ellas nos recalca la trascendencia de la información acerca de que la atención al infante desde el nivel prenatal influye en la evolución diaria de la persona. Se comprueba que más que cantidad de interacción con la madre, lo que importa es la calidad de ella, tal y como lo demuestran las investigaciones realizadas alrededor del trabajo de la figura de apego y sus repercusiones posteriores. De igual forma, la escuela como agente socializador, fomenta experiencias ambivalentes en los pequeños desde muy temprana edad. La reacción que se tenga hacia ella dependerá de la interacción que se tenga en la familia, del temperamento del niño y en muy buena medida de la aceptación e integración que se encuentre tanto de los compañeros de clase (que pueden actuar como el mayor apoyo social en etapas claves del desarrollo) como de los maestros que en muchas ocasiones son las principales figuras de apego durante el proceso de "independencia" de los padres. Cada etapa del desarrollo humano tiene funciones propias que provocan un equilibrio o desequilibrio en la persona según sea o no resuelta satisfactoriamente, y para que el niño enfrente de la manera más saludable y positiva dada una de dichas etapas, es fundamental el desarrollo de la seguridad realista acerca de las posibilidades de un enfrentamiento positivo con el ambiente. También, se destaca la relación estrecha que se tiene de los estilos de apego con las relaciones interpersonales a desarrollar a lo largo de la vida, tanto desde la elección de amigos como de la pareja amorosa en cuestión, subrayando igual que cada individuo puede variar a través de la experiencia en su reacción característica hacia la vida aunque los primeros años marquen de manera trascendental nuestra confianza hacia el mundo externo e interno.
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